Para poder analizar la sociedad de la información desde un todo o en descomposición de sus partes es preciso reconocer las causas históricas que aportaron a la creación de este paradigma. Nuestro paradigma moderno.
Es sabido que el ser humano primitivo vivía y aprendía del mundo mediante la integración emocional con él. En una anulación innata de la identidad individual. Por medio de la unión sujeto y objeto. Es decir, en armonía con la naturaleza, como parte de un todo. A través del tiempo y de forma drástica el cambio se hace visible. El hombre y sus ansias de conocimiento racional, por sobre el conocimiento innato se apoya de diversos métodos esencialmente científicos para dar un sentido a la existencia. Buscando el porqué de las cosas, alejándose de la naturaleza, siendo ahora el examinador de todos los fenómenos que en ella ocurren. Este cambio va de la mano con la revolución industrial y tecnológica. En donde el hombre como amo y señor de la tierra tiene la facultad de explorarla. En un círculo vicioso de recursos, explotación, riqueza y éxito individual. Pasando a ser un cambio en el ámbito social a uno meramente económico, sacando este último notorias ventajas mediante estudiados métodos de persuasión y control sobre los individuos o más bien dicho, los consumidores de información, productos, entre otros.
La herramienta más potente y en directa relación con la tecnología imperante son los Medios Masivos de Comunicación, gracias a este instrumento han podido masificar sus ideales. Como por ejemplo el consumismo, identidad, ideologías políticas y religiosas, prototipos de belleza, de felicidad, entre otros.
La idea es persuadir a la población con la finalidad de que ésta compre el “producto” haciéndonos creer que nos es indispensable. Para esto utilizan diferentes argumentos, éxito y bienestar social, convenciéndote de que si no compras estas mal y no encajas en la sociedad, creando tal estado de confusión que los consumidores llegan a replantear sus necesidades básicas entorno a lo que se les dice.
Los Medios Masivos de Comunicación y particularmente la televisión, hipnotizan y encantan al espectador, con su postura de fuente fidedigna, siendo esta la más utilizada en el momento de buscar información en diversos ámbitos. En la política, por ejemplo, nunca se ha visto que el presidente en ejercicio esté actuando de forma incorrecta, es más, incitan al telespectador a creer en él.
No hay que dejarse engañar ni creer todo lo que los medios dicen, ya que estos son manipulados según el interés de quienes los controlan. A su favor se encuentra la legislación, en donde no existe registro alguno que enmarque esta acción como un delito. De esta forma sólo queda apelar a la conciencia de quienes consumen la información. El mayor problema es que muchos se saben engañados, pero es mejor callar, para al menos vivir tranquilos o con un peso menos encima de los hombros. Lo que nos deja la interrogante. ¿Los Medios Masivos de Comunicación realmente son la puerta al mundo de la verdad o simplemente es la manera de homogeneizar el pensamiento de la población?

1 comentarios:
Me parece que explicaste de manera concisa y con un buen vocabulario la idea que querias plantear, no encontre ninguna falencia a mis ojos. FELICITACIONES
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